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Acto III: El Templo

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Nigar93
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Acto III: El Templo

Mensajepor Nigar93 » Lun Feb 25, 2013 6:13 pm

Acto III:
El templo


En el norte del bosque de Eitbas…

El grupo había partido del campamento de refugiados con la intención de llegar lo antes posible a Silveik y conseguir ayuda. Su travesía por el bosque era tranquila. Sin mucha dificultad pronto habían llegado a la mitad del mismo sin enfrentamientos ni altercados. Para su desgracia su reservada de comida empezaba a escasear. Las cajas de banquetes mágicos proporcionadas por Yenben se agotaban. Estos objetos cuya capacidad permite generar un banquete como para diez personas, no parecían ser tan útiles en un grupo de nueve como el de ellos, puesto que con tan solo una comida ya quedaba consumida una caja.
En un momento durante su caminata por el bosque dieron por fin con un sendero, el grupo debatió si era prudente o no seguir por él. Mientras lo discutían, Kyrim vio que algo se movió delante de el.
Los monjes fueron a ver de qué se trataba. Encontraron a un viejo arrodillado en el suelo, exhausto, se identifico como Trimeg, misionero del templo de Fharlanghn, deidad de los caminos.
El anciano les imploro que lo ayudasen a retornar a su templo sano y salvo, su caravana había sido atacada por un grupo de demonios y el apenas había logrado sobrevivir. El grupo no estaba interesado, puesto que tenían muchos deseos de llegar rápido a Silveik, sin embargo accedieron al escuchar que el templo les quedaba de paso.
Llegar al templo llevaría su tiempo, puesto que se encontraba en lo más profundo del bosque. Trimeg los guiaría, pues decía conocer cada lugar de esta tierra como su propio nombre.
El primer día transcurrió tranquilo, al llegar la noche, el batidor busco un lugar para descansar. Sus buenas habilidades lo llevaron a un campamento que tenia tiempo de estar desabitado. Brànnen armo una trampa que coloco alrededor del campamento, cuyo fin era provocar el suficiente ruido en caso de que algo la activase para que todos despertaran. La noche paso tranquila.
Al llegar la mañana, luego de conversar un rato con el anciano, el grupo siguió su marcha.
Este día no fue tan tranquilo como los anteriores…
En un momento del viaje, una gran nube de polvo se levanto de repente, cegando por completo a Krein y Lowen. Comenzaron a llover flechas de todos lados. El grupo se movió como pudo, la guerrera elfa saltó al árbol más próximo para poder salir de la nube de polvo y observar mejor la situación, Izhi se hizo invisible, los demas buscaron lo más rápido posible a sus atacantes para vencerlos. Increíblemente, Lowen pudo tomar lugar en el combate pese a su condición, ya que había sido entrenado para combates similares y podía sentir la presencia de enemigos que estuviesen hasta 30` pies de su posición.
La batalla fue breve. Sus agresores resultaron ser un grupo de criaturas muy particular, Demonios Flecha, enviados desde las mismísimas Capaz infinitas del Abismo. Estas criaturas poseían dos pares de brazos y una habilidad inigualable en el uso del arco, sus destrezas fueron dignos enemigos.
Luego de vencer a sus agresores lograron capturar a uno, trataron de interrogarlo, pero ni la intimidación ni la diplomacia sirvieron con el, finalmente decidieron matarlo.
Esa noche también fue tranquila.
Al día siguiente, el grupo siguió avanzando, esta vez atento a las posibles trampas que pudiese haber. Trimeg les había explicado que aquellas habían sido las criaturas que los habían atacado a el y su grupo, además esos seres no eran nativos del bosque, y este se encontraba infectado de demonios.
Todo el día se dio tranquilo, encontraron trampas y las desactivaron, y hasta escucharon unos extraños ruidos del cielo, parecían aves, pero nadie había escuchado un graznido similar jamás.
Cuando la noche comenzaba, Trimeg advirtió que ya estaban cerca del templo, el grupo opto por no descansar hasta llegar.
Avanzaban todo lo rápido que podían, hasta que en un momento divisaron una gran silueta por encima de los árboles delante de ellos y volvieron a escuchar los graznidos que habían oído a la tarde. Comprendieron que la gran silueta era otro demonio, y discutieron sobre si atacarlo o evadirlo. Decidieron evadirlo.
No tuvieron éxito.
En un momento de su andar, vieron algo en el cielo, acontinuación apareció en frente suyo una criatura enorme, con feroces garras y un rostro y cuerpo que ellos jamás habían visto ni imaginado, acompañados de tres horrendas aves, con forma de buitres pero de un tamaño mucho mayor y mucho mas feroces.
El combate inició, para sorpresa suya eliminaron rápidamente a una de las aves, otras de las que quedaba tras hacer unos ruidos extraños hizo que apareciera una cuarta. Todos luchaban contra el enemigo grande, puesto que las aves simplemente se tomaron de las manos y comenzaron a hacer una extraña danza con un canto atroz. Kyrim no decidió dar tiempo a nada, se adelanto a sus compañeros y por primera vez hasta el momento demostró gran ferocidad al combatir, su adversario, el gran demonio, cayo al recibir su terrible ataque, el filo de las espadas bastardas de Kyrim Belona fueron lo último que el gran demonio Glabrezu sintió.
Con la gran amenaza asesinada, el grupo no espero haber como terminaba el baile de las aves. Estas murieron sin poder ofrecer un autentico combate.
Luego de la batalla y un poco más de andar, finalmente, llegaron al templo, allí, les esperaba una gran sorpresa.
Al llegar fueron asistido por el máximo sacerdote de la iglesia, una figura de apariencia humana, pero había algo extraño en el, su cuerpo parecía tener luz propia.
El les contó muchas cosas, historias del pasado, acontecimientos del presente, y les reveló su autentica identidad…
¡Se trataba del mismísimo Fharlanghn en persona!
El les contó que todo esto era obra de Erythnul, el múltiple, dios de la matanza.
Erythnul era un despiadado dios, cuya placer principal eran las grandes batallas donde muchos muriesen, por tanto, liberar a un gran y terrible ejército oscuro que destruyese el mundo encajaba perfecto en su lista de quehaceres favoritos.
No era la primera vez que este ejercito andaba libre por la tierra, hacia miles de años, mucho antes de que las grandes naciones mortales existieran, el caos sucumbía al mundo, los grandes esfuerzos de los mortales no bastaban para librarse de él, pero sus acciones merecían ser premiadas, por orden de Pelor, deidad mayor del Sol, los dioses intervinieron en el conflicto.
El mismo, junto a Heironius, Corellon Larethian, Ehlonna, Fharlanghn y todas las deidades del Bien protegieron a sus creyentes y encerraron al ejército oscuro en un cofre maldito, Erythnul y sus seguidores se vieron obligados a cumplir una gran sentencia en los panteones, y la paz quedo restaurada, pero eso había sido la última vez que los dioses intervinieran de forma tan explicita en el mundo mortal, luego de la gran guerra seria su deber protegerse ellos mismos, por eso mismo, esta vez, debían enfrentar la gran amenaza solos.
Sin embargo, ya que Erythnul no siguió las ordenes de Pelor de no volver a manifestarse en cuerpo y alma en el mundo mortal, Fharlanghn decidió desafiar a Pelor y ayudar, no combatiendo, pero si al menos guiando a los mortales en la batalla.
La esperanza no estaba perdida, pues había un grupo de guerreros en los cuales el dios de los caminos tenia plena fe…
Por eso los ayuda, por eso los guía y les revela información que de otra forma difícilmente obtendrían.
Todo esto les explico Fharlanghn al grupo, y ellos comprendieron que se trataba de ellos mismo, ellos eran su esperanza de que el mundo se salvara.
Con la fe renovada y aun con mayor confianza en ellos mismo, el grupo acepto descansar unos días en el templo de la deidad, recuperar fuerzas y mejorar su equipo, para luego partir con mayor animó a Silveik, donde sabían, que el mismísimo creador de los elfos los esperaba…

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